Cronica de un viaje anunciado (Parte 1)
Ah! La espera en la aduana argentina fue mucho mas larga.
Empezamos a ver nieve en el camino. Había nevado muchísimo. Por suerte nos toco un día con sol, así que el camino ya estaba despejado. Llegamos a nuestra cabaña que habíamos reservado, pq esta cosa esta llena de gente. Hay giras de estudio, que hay que recalcar que he visto cursos de casi puras minas…. Es increíble el cambio, estoy pensando seriamente en venirme a vivir por estos lados, jejejeje.
Luego de almorzar una pizza, hice los esfuerzos por tratar de hacer funcionar wifi, mis intentos fueron en vano.
A eso de las 7 de la tarde nos dirigimos al centro de la ciudad. Hay que destacar que en Bariloche cada uno conduce a su antojo, no hay ceda el paso, discos pares, ni semáforos, por lo tanto a esa hora había mucha congestión y el miedo de cruzar una calle (ya se a como conductor o peatón) era impresionante.
No hay mucho que ver en Bariloche en lo que respecta a artesanía. Las típicas poleras (remeras) que tienen los mismos mensajes de hace 10 años. “toy nojao, toy feliz, no toy… me fui a Bariloche”. Ese mensaje esta en miles de poleras acá.
Encontré una bien buena, diferente y de mi estilo, así que mañana domingo, supongo que me la compraré.
El dinero: Acá manejan pesos argentinos y dólares, el dólar vale 3 pesos argentinos, y el peso es igual a 173 pesos chilenos. Hay que andar con calculadora para saber cuanto pagar y ver si vale la pena. Además están acostumbrados mas al peso que al dólar, así que si alguien paga con dólar es mirado con un poco de recelo y con miedo, ya que hay mucha falsificación de dinero. Aun así, hay algunas tiendas (muy pocas) que aceptan dinero chileno. Hasta ahora he tratado de buscar dólares en monedas, pero hay puros billetes… esos dólares de plata los necesito para hacer magia.
Fuimos a un parilla a comer bife chorizo… y la garzona estaba para acompañar la carne. :P



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